viernes, junio 17, 2011

Nota de keynesianos

La originalidad y versatilidad de Gary Becker permitieron acercar a las ciencias económicas importantes problemas sociales que se encontraban fuera de las fronteras de la economía. Con ochenta años recién cumplidos, Becker –premio Nobel de Economía 1992– continúa utilizando herramientas del análisis económico para iluminar aspectos básicos del comportamiento humano en sociedad.


Gary Becker es uno de los economistas más creativos e influyentes de los últimos cincuenta años. Su originalidad y versatilidad permitieron acercar a las ciencias económicas importantes problemas sociales que se encontraban fuera de las fronteras de la economía. Con ochenta años recién cumplidos, Becker continúa utilizando herramientas del análisis económico para iluminar aspectos básicos del comportamiento humano en sociedad.


Nació en Pottsville, Pennsylvania, en 1930 y realizó sus estudios de grado en la Universidad de Princeton. En 1951, ingresó a la Universidad de Chicago para realizar su doctorado en economía. En Chicago conoció a Milton Friedman, premio Nobel de Economía 1976, a Gregg Lewis y a T. W. Schultz, premio Nobel de Economía 1979, quienes fueron sus principales mentores. En su tesis de doctorado, Becker aplica el enfoque económico al problema de la discriminación en contra de las minorías, marcando el ingreso de las ciencias económicas a un área dominada hasta ese entonces por la psicología y la sociología principalmente. La teoría económica de la discriminación amplía el concepto económico de preferencias de las personas incorporando el prejuicio y el odio de ciertos grupos en la sociedad. Esto representa uno de los primeros esfuerzos en economía en extender las motivaciones de la personas más allá de lo estrictamente material.


En 1957, se traslada a la Universidad de Columbia, en donde pasa 12 años combinando la enseñanza con tareas de investigación en el National Bureau of Economic Research. Durante ese período, Becker produce trabajos mayores sobre fertilidad de las familias, la teoría del capital humano, la teoría de la asignación del tiempo y de la producción en el hogar, y la teoría del “Crimen y Castigo”.


En su formalización de la teoría del capital humano, utiliza teoría del capital para entender los determinantes de la inversión en educación, entrenamiento, salud y conocimiento de las personas, considerando sus efectos sobre la productividad tanto en actividades del mercado como fuera del mismo. La mayoría de los estudios empíricos que se realizaron a partir del análisis del capital humano, encuentran efectos significativos de la educación sobre los ingresos de las personas y otras variables, tales como la salud, la educación de los hijos y el crimen.


El análisis del capital humano también destaca la influencia y la importancia de la familia y de variables ambientales sobre la capacidad de las personas para beneficiarse de la educación.

Es por esto que, diferencias en la preparación de las personas durante la etapa de la niñez se traducen, generalmente, en grandes diferencias en inversión en capital humano e ingresos en la etapa adulta.


James Heckman, premio Nobel 2000, ha mostrado empíricamente la importancia de la inversión durante la etapa de la niñez y la necesidad de desarrollar políticas que apunten en ese sentido.


La economía del crimen incorpora las actividades ilegales al comportamiento racional mediante el supuesto que los criminales poseen las mismas motivaciones que cualquier otra persona en la sociedad. El enfoque racional implica que algunas personas optan por transformarse en criminales, por la recompensa que les provee el crimen con relación a la que podrían obtener en el sector legal, teniendo en cuenta las chances de ser apresados y condenados, y la severidad del castigo. El análisis de Becker está basado en la disuasión del delito. La idea fundamental es que los criminales potenciales modifican su comportamiento si se producen cambios en los incentivos.


Combinando la teoría del capital humano con la economía del crimen, no resulta sorprendente el hallazgo empírico de la relación negativa entre educación y delincuencia, ya que el nivel de educación aumenta las posibilidades de las personas en el sector legal, lo que las aleja del crimen. Es decir, que una política efectiva en contra del crimen de menores también debe reconocer que algunas de las causas fundamentales son el medio marginal que rodea a estos jóvenes y niños y la falta de oportunidades debida en parte al bajo nivel educativo.


Una de las afirmaciones más ambiciosas de Becker es que el enfoque económico es aplicable a todo el comportamiento humano. En el año 1969 regresa a la Universidad de Chicago e inicia uno de sus proyectos más desafiantes, El Tratado sobre la Familia (1981). La economía de la familia aplica la lógica económica al matrimonio, divorcio, altruismo y a las relaciones entre miembros de la familia. El énfasis está puesto en el rol de las oportunidades en la determinación de la cantidad de hijos, la elección de pareja y otras decisiones fundamentales en la vida de las personas. Así, la pronunciada caída de la tasa de fertilidad que se observa en la mayoría de los países a medida que se desarrollan, es explicada por el aumento en el costo de los hijos. Este incremento en el precio es debido al aumento del valor del tiempo de los padres y a la creciente importancia de brindarles educación y conocimientos en una economía que se va volviendo más compleja.


A principios de los ochenta, en su clase de teoría de los precios, conoce como alumno a Kevin M. Murphy, ganador de la prestigiosa medalla Clark en 1997 y uno de los economistas más brillantes de la actualidad. Se inicia, entonces, una sociedad intelectual que se mantiene hasta el día de hoy. La originalidad y la capacidad para identificar grandes problemas de Becker combinada con la habilidad técnica y la intuición económica de Murphy generaron importantes trabajos sobre adicciones, la formación del capital social y sus efectos sobre el comportamiento del mercado, la relación entre la tasa de fertilidad, la inversión en capital humano y el desarrollo económico, la economía de los bienes ilegales y otros problemas, en su mayoría poco explorados por los economistas.


En uno de sus trabajos recientes, sobre mercados de bienes ilegales, Becker y Murphy, en conjunto con Michael Grossman, muestran cómo la sensibilidad de la demanda de drogas a los cambios en el precio es crucial para el entendimiento de los efectos de la guerra contra las drogas. Una demanda poco sensible a aumentos en el precio explica en parte por qué la guerra contra las drogas ha resultado tan poco exitosa. El mayor esfuerzo para reducir la oferta de drogas paradójicamente lleva a una mayor violencia y a un mayor poder de los carteles de drogas. Una legalización con imposición de impuestos sobre el producto y las campañas publicitarias pueden resultar más efectivas que el uso de la fuerza para reducir el consumo de drogas.


En 1992 Becker obtuvo el premio Nobel de Economía. Heredero de la tradición de teoría de los precios de Chicago de Jacob Viner, Frank Knight, Milton Friedman, y George Stigler, lo que Becker nos enseña es algo valioso y que nos ayuda a interpretar el mundo que nos rodea.


*Coautor con Gary Becker del artículo Introducing Incentives in the Market for Live and Cadaveric Organ Donations, Journal of Economic Perspectives, 2007.


http://www.ieco.clarin.com/economia/anos-economista-distinto_0_409159369.html

viernes, junio 03, 2011

Joaquin V Gonzalez

...Nadie me ha derrotado y aunque así hubiera sido la derrota sólo habrá conseguido hacerme más fuerte , más optimista , más idealista , porque los únicos derrotados en este mundo son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal , los que no ven más camino que el de su casa o de su negocio y se desesperan y reniegan de sí mismos , de su Patria , de su Dios , si lo tienen ,cada vez que les sale mal algún cálculo financiero , política de la matemática de su egoísmo.
Trabajo va a tener el enemigo para desalojarme a mi del campo de batalla...
El territorio de mi estrategia es infinito y puedo fatigar , desconcertar , desarmar y aniquilar al adversario obligándolo a recorrer distancias inmensurables , a combatir sin comer ,sin beber ni tomar aliento la vida entera y cuando se acabe la tierra a cabalgar por los aires sobre corceles alados , si quiere perseguirme por los campos de la imaginación y el ensueño..."

sábado, enero 08, 2011

El imaginario cultural de la Masonería


Fuente: ElLibrepensador.com
Publicado por Ricardo Serna el 01/01/2011 en Cultura y Ocio, Literatura, Opiniòn
Hablar del concepto de imaginario cultural supone aceptar con benevolencia, desde un principio, que con esa terminología tan actual como imprecisa nos estamos refiriendo a todo lo que conforma la particular estructura esencial e identificativa de un conjunto social –de la Francmasonería, en este caso–, que a su vez es capaz de diferenciarlo de otros grupos distintos, concediéndole de paso un grado cierto y admitido de originalidad. El término cultura, por su parte, sabemos que hace referencia a la suma de elementos, conocimientos y costumbres que configuran el desarrollo de un grupo humano. De ahí que podamos afirmar que la Masonería tiene un potente y firme imaginario cultural.
Formando parte de este imaginario, estarían todos los elementos que la Masonería de hoy ha pretendido tomar como herencia de tiempos pasados: alegorías y símbolos, lenguajes encriptados (escritos o gestuales), signos, rituales de iniciación en la logia, docencia interna y una ética del ser y del estar. A veces, en ese digno afán por mantener las tradiciones, la asunción de alguna de ellas hace que los proyectos de actualización de la Orden caigan en crisis o realimenten polémicas dañinas para la imagen de la institución, pero es verdad que los legados de la historia conviene tenerlos en cuenta siempre. Sobre todo para no alejarse demasiado de las esencias.
Dentro del susodicho imaginario, hay dos cosas de importancia que no podemos dejar de mencionar: la pedagogía interna, por un lado, y el amor por la cultura. Ambas cosas se le suponen a la Masonería como irrenunciables componentes de su tradición y costumbres, y en teoría deberían conseguir la paulatina formación del individuo y un progreso en su grado de mejora integral como ser humano.
Es evidente que la Masonería histórica moderna y contemporánea, es decir, la de los siglos XIX y XX, ha tenido la cultura en los más altos y visibles anaqueles de su escaparate social. Cualquiera que conozca mínimamente la historia de la Francmasonería, sabrá que han sido muchos los intelectuales que han formado parte de sus filas a lo largo de estos tres últimos siglos. Llama la atención, sobre todo, los numerosos escritores que han vivido los ideales masónicos desde el interior de las logias; algunos de ellos, por cierto, primerísimas figuras de la creación literaria, incluso premios Nobel.
Fueron iniciados francmasones personajes tan apasionantes y valiosos como Lessing, Goethe, Schlegel, Alfieri, Jonathan Swift, James Thomson, De Amicis, Walter Scott, Rudyard Kipling, Tagore, Alexander Pope, Eugène Sue, Carlo Goldoni, Tolstoi, Oscar Wilde, Salvatore Quasimodo, Victor Hugo, Carducci, Arthur Conan Doyle, Sthendal, Charles de Coster, Gabriel d’Annunzio, José Martí, Carmen de Burgos, Blasco Ibáñez, Clara Campoamor, Tomas Mann, y un largo etcétera.
No fueron masones, en cambio, algunos de los intelectuales y escritores que aparecen fichados como tales en listados de masones ilustres que publican de cuando en cuando algunas obediencias o logias, tanto en soporte de libros como en sitios de Internet. No fueron masones Samaniego, ni el Duque de Rivas, ni Espronceda, ni Mariano José de Larra; tampoco lo fue Fernández Flórez, Echegaray, Baroja, Juan Ramón Jiménez, Pérez Galdós, ni José Ortega y Gasset. Ni siquiera está probado en absoluto que lo fuese Antonio Machado; de hecho, que sepamos, no hay ninguna prueba documental que lo atestigüe o refrende.
Leyendo los nombres de los escritores masones, enseguida se comprende que estos personajes han sido, son y serán autores universales de relumbre excepcional. Por esta misma razón, habría que repasar con más cuidado esas referidas listas de masones ilustres, cuya credibilidad queda un tanto en entredicho. A la Masonería le sobra y le basta con los escritores que han pasado realmente por las logias, y no le hace falta añadir nombres con imprecisión en su particular olimpo literario.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen. La Francmasonería posee un atractivo innegable para los intelectuales que llegan a conocer sus presupuestos teóricos. Esos ideales –naturalmente integrados en el imaginario cultural de la Orden–, están compartidos en principio por muchos seres humanos adecuadamente formados y educados; y son los mismos que impelen al escritor, buscador impenitente, a penetrar en los misterios de la Orden. Ésta, pues, ha de ser consciente de que el intelectual, el creador, busca en la Masonería lo que ya conoce previamente por libros y lecturas. El escritor pretende indagar en la práctica ritual para comprobar la veracidad de la teoría. Y anhela ser testigo activo de que la libertad, la igualdad y la fraternidad funcionan efectivamente en los talleres masónicos y no se reducen a hermosas y emblemáticas palabras ancladas en la revolución de 1789.
El escritor busca la logia y le tiene querencia porque ésta representa –se supone– una experiencia diferente y única, un sagrado mundo aparte, un templo limpio de miserias y egoísmos, un lugar donde honrar la cultura con libertad y en el que aún parece posible la predicada utopía del respeto y la fraternidad. Si no lo creyese así de buena fe, el intelectual no se acercaría nunca con el mismo interés a los umbrales de esta controvertida y peculiar institución.

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miércoles, diciembre 01, 2010

Primer debate sobre el aborto en Diputados

El proyecto sera tratado en 2011
Legisladores escucharon a una especialista
Miércoles 1 de diciembre de 2010
Fuente: www.lanacion.com.ar

Autor: Gabriel Sued, para LA NACION
Con numerosos alegatos a favor, algunas voces en contra, la disertación de una experta internacional y unos pocos incidentes aislados, la Cámara de Diputados comenzó ayer el debate formal sobre la legalización del aborto.
El escenario de la discusión fue la Comisión de Legislación Penal, que preside el diputado Juan Carlos Vega, de la Coalición Cívica (CC). El legislador accedió a un pedido de las diputadas María Cecilia Merchán (Proyecto Sur) y María Luisa Storani (UCR), dos de las principales impulsoras de la propuesta.
La única expositora del encuentro fue la danesa Marianne Mollman, representante del organismo de derechos humanos Human Rights Watch. De todos modos, las distintas posturas quedaron expuestas en el lapso abierto para las preguntas de los diputados. También se evidenciaron entre los manifestantes, en su gran mayoría mujeres, que colmaron la Sala 1 del edificio anexo de la Cámara de Diputados, donde se desarrolló el debate.
"La penalización del aborto les permite a las clínicas de aborto clandestinas actuar sin respeto por la salud y por la vida de las mujeres", sostuvo Mollman, en el comienzo del encuentro. La experta explicó que la ilegalidad del aborto es la primera causa de muerte materna en la Argentina; informó que se estima que, según cifras oficiales, en el país se practican unos 450.000 abortos por año, y afirmó: "La penalización del aborto es incompatible con los derechos humanos".
Como cada una de las exposiciones a favor de la legalización del aborto, recibió el aplauso de las alrededor de cien mujeres presentes en la sala, muchas de ellas con un pañuelo verde en su cabeza o en su cuello. Es el símbolo distintivo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, consigna que reúne a más de 250 organizaciones civiles que impulsan el cambio legislativo.
De hecho, esa organización elaboró el proyecto de ley que propone la legalización del aborto durante las primeras doce semanas de embarazo y que ya lleva la firma de 54 diputados de distintos bloques. También hay iniciativas de Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro) y de Diana Conti (Frente para la Victoria).
La cobista Cynthia Hotton (Valores para Mi País), una de las pocas diputadas que se pronunció en contra de la legalización del aborto, recibió el abucheo de las manifestantes de pañuelo verde. Tras sostener que la vida comienza con la concepción y que la prioridad es defender el derecho de los niños por nacer, Hotton sostuvo: "Sería hipócrita no hablar de las mujeres que mueren en abortos ilegales. Yo presenté distintos proyectos de ley para contener a esas chicas, pero no fueron tratados".
De acuerdo con el compromiso del diputado Vega, la iniciativa seguirá discutiéndose en el comienzo del próximo período legislativo, en marzo. El proyecto cuenta con el respaldo de los cuatro bloques de centroizquierda: Proyecto Sur, GEN, el Partido Socialista y Nuevo Encuentro. En los dos bloques más numerosos, el Frente para la Victoria y la UCR, las opiniones están divididas.

jueves, noviembre 11, 2010

Declaración Pública del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos de la Argentina


Ante las recientes manifestaciones públicas realizadas por el actual Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana sobre cuestiones vinculadas al laicismo, este Instituto se ve en la necesidad de expresar, también en forma pública, los siguientes 10 puntos:

1. Que, como muchas veces hemos expresado, el laicismo no debe ser presentado ni como agresivo ni como enemigo delas religiones, puesto que entiende que las mismas son hechos sociales y culturales que merecen nuestro respeto dentro de los límites legales a los cuales deben ceñirse;

2. Que todas esas confesionalidades, en pie de igualdad, son también un fenómeno ajeno al quehacer estatal, puesto que corresponden al fuero íntimo y privado de sus fieles lo que debe ser protegido por la legislación, en tanto y en cuanto no excedan los límites que señala el derecho positivo de cada Estado;

3. Que el derecho a profesar una religión, que no contravenga el orden público y la legislación del Estado, ha de ser tan pleno como el derecho a no tener ninguna;

4. Que el laicismo, como concepto político que es, busca la inclusión plena de la población de cada estado a los fines y efectos que todos , sin distinción por causa alguna, puedan convivir en diferencias enriquecedoras de toda sociedad: tolerancia y armonía con las igualdades y diferencias enriquecedoras de toda sociedad;

5. Que el laicismo desde siempre ha sostenido el respeto irrestricto al libre pensamiento como base de la aceptación de la opinión ajena y, en definitiva, de la democracia como estilo de vida;

6. Que el laicismo, lejos de ser un enemigo agresivo, es un valor fundamental para la plena integración de los pueblos garantizando la no discriminación racial, sexual, de género o de religión;

7. Que en todo Estado, cuando se confunden los valores religiosos íntimos de cada persona con los principios legales y políticos de la sociedad, comienza inevitablemente la conculcación de los derechos individuales de los ciudadanos;

8. Que es necesario, al decir de Fernando Savater, una disposición secularizada de la religión, incompatible con una visión integrista de la misma que tienda a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para otros;

9. Que las creencias religiosas son acogidas por la sociedad en cuanto sean un derecho de quienes las profesan , pero no deberes que pueda imponerse a los demás;

10. Que el Estado, como representante legal y político de todos sus habitantes, debe mantener una actitud neutra y tolerante hacia las religiones aceptando a todas en pie deigualdad, pero sin privilegiar a ninguna en particular. Ello como modo de asegurar la armonía, la paz social y la democracia.

domingo, noviembre 07, 2010

Repartir la torta de la fe

Diciendo que defiende la libertad religiosa, es una ley que quiere cambiar un monopolio por un “oligopolio de iglesias”, extendiendo los fondos que ahora sólo recibe la Católica. Otros cultos se oponen y piden neutralidad.

Por Mariana Carbajal, publ. en Pàgina 12 el 17/10/10

En la Cámara de Diputados avanza un proyecto de ley que busca convertir a la Argentina en un Estado pluriconfesional, en lugar de reafirmar su laicidad. La iniciativa de la diputada evangélica Cynthia Hotton, una de las más fervientes opositoras al matrimonio civil igualitario, configura un escenario de oligopolios religiosos, ya que apunta a que las iglesias evangélicas tengan las mismas prerrogativas que tiene la Iglesia Católica. “Estigmatiza a las confesiones no cristianas, al no reconocerle el status de religión, y le otorga al Estado el discutido rol de definir qué es religioso y qué no para reconocer oficialmente o denegar la inscripción. Prácticamente no menciona la libertad de conciencia, que implica el derecho a creer, pero también el de no creer”, objetó el doctor en Sociología e investigador del Conicet Juan Esquivel. El proyecto ya obtuvo dictamen de mayoría en las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto, que preside el peronista disidente Alfredo Atanasof, y de Legislación Penal, encabezada por Juan Carlos Vega, de la Coalición Cívica. Ahora tiene que pasar por las de Legislación General y de Comunicaciones e Informática, para luego llegar al recinto. La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, que nuclea a protestantes históricos, se pronunció en contra del proyecto. También lo rechazan agrupaciones de ateos.
“Nos oponemos al proyecto porque mantiene un status diferenciado para el culto Católico Romano y pone en manos del Ejecutivo instancias de control y sanción a las comunidades religiosas”, señaló el pastor Frank de Nully Brown, obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina. Brown firmó una declaración pública contra la iniciativa parlamentaria. “La subsistencia de una iglesia que goza de privilegios legales establece diferencias que debemos superar a favor de un diálogo ecuménico e interrreligioso”, apuntó Brown. En un sentido similar se pronunció la pastora Karin Krug, presidenta de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE). Krug y Brown reclaman la derogación de la ley 21.745, establecida por la última dictadura militar, que rige gran parte de las relaciones entre el Estado y las comunidades religiosas.
En la FAIE confluyen metodistas, anglicanos, luteranos y la Iglesia Evangélica del Río de la Plata: tienen tradición laica, promueven la autonomía entre el Estado y las iglesias, y están a favor de una igualdad religiosa. Pero no en el sentido de obtener las mismas prerrogativas de la Iglesia Católica, como pretenden los pentecostales, reunidos en la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) y la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (Fecep), que respaldan el proyecto. Ambas entidades hicieron fuerte activismo –presionaron con llamados a senadores y organizando movilizaciones–, en contra de la ley de matrimonio igualitario.
En el proyecto de Hotton, la Iglesia Católica sigue conservando su posición predominante, pero al mismo tiempo la iniciativa contempla otorgar privilegios a otros cultos. Según explicó Esquivel, modifica un artículo de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para incorporar a las iglesias dentro de las entidades estatales que para acceder a licencias no tienen que concursar, como las universidades nacionales. La ley le otorgó ese beneficio a la Iglesia Católica. Como informó Página/12, el proyecto es una antigua reivindicación de las iglesias evangélicas, que reclaman la creación de una personería jurídica especial –de objeto religioso– que les dé un status diferente del de una sociedad de fomento o un club deportivo, como ocurre en la actualidad.
“Afirma todos los privilegios del catolicismo”, cuestionó el pastor Guillermo Prein, del Centro Cristiano Nueva Vida. “Decir que hay igualdad religiosa es una mentira, si el Estado argentino sostiene a sacerdotes, obispos y demás integrantes del clero, y los edificios que este culto utiliza. Sólo para aportar un ejemplo, recientemente la Basílica de Luján, propiedad del Estado, pero usufructuada por una sola religión, requirió 3.500.000 en mantenimiento, que fueron aportados por el erario público al que contribuimos los fieles de todas las religiones”, observó Prein.
En su primer artículo, la reforma legislativa establece que “Todas las personas gozan del derecho a la libertad religiosa y de conciencia, garantizados por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales con jerarquía constitucional”. “Debería agregarse una mención de que esta libertad incluye la libertad de no profesar ningún culto”, alegan desde Arg-Atea, una agrupación de ateos, en la que es una activa militante Cristina Ferreyra. “No se puede entonces hablar de tolerancia genuina y plena si no se tiene en cuenta a todas y cada una de las conciencias de los sujetos humanos sin discriminaciones de ningún tipo, sin considerar que hay ‘no religiosos’, es decir ateos y/o agnósticos”, alegó Arg-Atea, en una declaración pública. Esquivel cuestionó que la iniciativa hace referencia a la libertad religiosa de las instituciones confesionales, pero no de los ciudadanos.
Uno de sus artículos más polémico es el 31, que incorpora un nuevo capítulo al Código Penal bajo el título de “Delitos contra la libertad religiosa y de conciencia”. Entre los distintos tipos penales que crea, el más grave es el que prevé prisión de seis meses a dos años para quien “agrediere de hecho o de palabra a un ministro de una confesión religiosa reconocida en ocasión del ejercicio de actos propios de su ministerio o por el hecho de serlo”.
En realidad, el proyecto retoma un texto cuya discusión promovió en 2001, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, el entonces secretario de Culto Norberto Padilla, para reemplazar la ley de la dictadura. La desintegración de la gestión de la Alianza sepultó aquella iniciativa. La diputada Hotton le introdujo algunas modificaciones y se lo atribuyó como propio, aunque buscó el apoyo de referentes de otras fuerzas para que no quedara rotulado como un proyecto del PRO. Así firmaron la iniciativa Rubén Sciutto y Antonio Morante, del Frente para la Victoria; Juan Carlos Moran y Fernando Iglesias, de la Coalición Cívica; Federico Pinedo, de PRO; Daniel Katz, de Consenso Federal; y Luciano Fabris y el fallecido José Ignacio García Hamilton, de la UCR. El proyecto fue presentado en diciembre de 2008. Después de pasar por las dos comisiones que faltan, deberán reunirse para un dictamen conjunto para poder llegar al recinto.
Hotton sostiene que su proyecto tiene el visto bueno del cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, y que cuenta con el respaldo de Aciera, que nuclea a la mayor cantidad de iglesias evangélicas, las que más han crecido en los últimos años (pentecostales, baptistas, Asamblea de Dios), con excepción de las históricas; de parte de la comunidad judía y de la Iglesia Ortodoxa Rusa, entre otras.
El proyecto crea el Registro Nacional de Confesiones Religiosas, dentro de la Cancillería, ante el cual podrán tramitar su inscripción “las iglesias, comunidades y confesiones religiosas” que de-sarrollen sus actividades dentro del territorio argentino. Así podrán obtener una personería jurídica de “objeto religioso” que les permitirá acceder, entre otros beneficios, a exenciones impositivas. Su inscripción quedará supeditada al cumplimiento de una serie de requisitos. Este es otro de los aspectos polémicos de la propuesta, ya que le otorga al Estado la atribución de definir cuál práctica es religiosa y cuál no lo es. “En Argentina existe libertad religiosa y está contemplada en la Constitución. Lo que no existe es igualdad religiosa. El proyecto de Hotton no implica ningún avance en ese sentido. Las iniciativas legislativas deberían orientarse a derogar la Ley 21.745, por la cual el Estado ‘ficha’ a los cultos. No existen razones para que las confesiones religiosas no católicas deban registrarse ante el Estado. No lo hacen en Brasil ni en Uruguay. En tiempos de Bicentenario, deberían derogarse las restantes normativas aprobadas durante la última dictadura militar, referidas a las asignaciones de los obispos y de los seminaristas”, concluyó Esquivel.

martes, octubre 05, 2010

Visión de la Gran Logia de Chile ante el problema mapuche


Declaración del Gran Maestro, Luis Riveros Cornejo. “Una solución permanente al problema mapuche debe venir inspirada a través de la visión humanista. Nuestros hermanos mapuches requieren respeto y urgente atención a sus demandas, y así terminar con más de un siglo de indiferencia y discriminación. Por ello, la Masonería chilena promueve una solución integral y permanente que de base a la salida de la huelga de hambre de representantes de comunidades mapuches y personas ligadas a la defensa de sus derechos.” “Es imprescindible que exista un diálogo que involucre principalmente a los tres poderes del Estado chileno.” “La Masonería chilena se pone a disposición de todos los esfuerzos que se lleven a cabo por parte del Estado chileno para superar en forma permanente el conflicto que hoy día representa el pueblo mapuche.”


"Nuestra Patria vivió un intenso proceso de construcción institucional durante el siglo XIX, en años posteriores a la inmediata consolidación del proceso independentista. Los esfuerzos estuvieron dirigidos a la constitución y consolidación de las principales instituciones republicanas, incluyendo la promulgación de una Constitución Política y el diseño de tareas y estructuras para los poderes del Estado. Asimismo, la Nación se abocó vitalmente al proceso de integración territorial, para constituir una estructura consolidada de país bajo un gobierno central. En ese contexto se desarrolló la guerra de la Araucanía, un proceso doloroso con significativo costo humano y que implicó pérdida de vidas y conllevó un virtual aplastamiento del pueblo mapuche con su cultura e historia, como asimismo el desplazamiento desde territorios que ellos ocupaban ancestralmente.

En aquellos años, la Nación presupuestaba una efectiva incorporación del pueblo mapuche al contexto nacional, con reconocimiento a su individualidad cultural y su debida incorporación a los beneficios de vida en una comunidad nacional. Esto no ocurrió de la manera prevista: las tierras ancestrales fueron expropiadas y sus habitantes desplazados pero, más grave aún, el pueblo mapuche fue virtualmente olvidado en las políticas públicas siendo relegado a una situación de permanente postergación de su cultura como asimismo a una realidad de pobreza y discriminación. A pesar de que durante la mayor parte del siglo XX los esfuerzos del país se dirigieron a crear políticas para el desarrollo social y la creación de mejores oportunidades para los más desposeídos, el pueblo mapuche continuó siendo objeto de una sistemática relegación. En efecto, las políticas se concentraron en atender las necesidades de los sectores urbanos y promovieron esfuerzos de industrialización y educación que favorecieron principalmente a las grandes ciudades y sectores sociales no incluidos en la extrema pobreza. El sector rural fue pospuesto en los ánimos de esos esfuerzos, que además se acompañaron de desequilibrios sociales y económicos que terminaron por producir graves disensos políticos y una virtual frustración en los ánimos de desarrollo. En ese marco, durante el siglo no se atendieron con ningún tipo de énfasis los pospuestos problemas representados por el pueblo mapuche.

Desde hace algunos años esta situación se ha ido haciendo más insostenible. Las legítimas protestas del pueblo mapuche se han centrado en la aspiración de que se revisen, y eventualmente se compensen adecuadamente, las expropiaciones que tuvieron lugar en sus dominios ancestrales. También demandan, y en forma concurrente, atención a su situación socio-económica, marcada por pobreza y abandono, especialmente ante la carencia de efectivas oportunidades para sus niños y jóvenes. Los esfuerzos que han llevado a cabo los sucesivos gobiernos han sido insuficientes por una institucionalidad que más bien impone la lógica central y dominante, antes que la participación efectiva de las comunidades en las decisiones. Se ha caracterizado también por recursos insuficientes, que no guardan proporción frente a la magnitud del problema humano prevaleciente.

Los actos violentistas que el país ha observado recientemente no corresponden a la esencia cultural del pueblo mapuche ni al histórico significado de sus demandas. Aún cuando se trata de un problema que prevalece contra el Estado chileno, cuya consideración integral se ha pospuesto por más de un siglo, la violencia no colabora a ponerlo en la dimensión y prioridad nacional que corresponde. Por lo mismo, en la actual situación, es necesario diferenciar los problemas que se relacionan con la protesta de un grupo de dirigentes mapuches, con aquellas demandas históricas que el Estado chileno debe resolver en profundidad. Sin hacer esta diferenciación se caerá en el error histórico de abordar una manifestación de gran impacto público sin atacar en sus fundamentos el problema esencial, cual es el de las reivindicaciones históricas del pueblo mapuche. El Gobierno está obligado, como cabeza del Estado chileno, a un diálogo encaminado a solucionar la situación creada por la huelga de hambre de un grupo de dirigentes, dando muestras de distensión y mostrando un compromiso para abordar la situación estructural que ha dado origen a todo esto.

La mesa de diálogo debe enfrentar el problema político de corto plazo representado por la huelga de hambre de los 34 comuneros mapuches, reconociendo que en esta protesta son determinantes los factores estructurales mencionados, como también los ánimos políticos que en forma natural e inevitable se han desarrollado en torno al caso. Sin embargo, la solución debe lograrse en torno al tema de fondo, cual es la situación de asilamiento y discriminación contra el pueblo mapuche legada desde los años de la consolidación republicana. Por ello, si bien debe enmarcarse la actual discusión en torno a la reforma de la ley anti terrorista, para que juicios contra civiles sean analizados por la justicia civil y no por la justicia militar y para que se definan adecuadamente los parámetros para considerar los delitos existentes, es necesario que de este acuerdo se desprenda otro relativo a las soluciones de fondo al problema mapuche que subsiste por décadas. Los actores en ambos diálogos deben ser distintos, pues si bien las instituciones humanitarias y de ayuda deben prevalecer en lo primero junto a los compromisos del Gobierno y las reformas legales requeridas, en cuanto a lo segundo es imprescindible que exista un diálogo que involucre principalmente a los tres poderes del Estado chileno. Esta segunda instancia debe animarse a corregir las políticas prevalecientes en décadas pasadas y estimular una efectiva incorporación del pueblo mapuche a las prioridades de país, reconociendo su nacionalidad, estableciendo políticas de efectiva compensación ante la expropiación de sus tierras y orientadas a la entrega de efectiva oportunidades a la niñez y juventud mapuches en sus legítimos ánimos de progreso social y bienestar.

Una solución permanente al problema mapuche debe venir inspirada a través de la visión humanista. Nuestros hermanos mapuches requieren respeto y urgente atención a sus demandas, y así terminar con más de un siglo de indiferencia y discriminación. Por ello, la Masonería chilena promueve una solución integral y permanente que de base a la salida de la huelga de hambre de representantes de comunidades mapuches y personas ligadas a la defensa de sus derechos, Pero además, la Masonería piensa que deben ser los poderes del Estado quienes se envuelvan directamente en una negociación que signifique una salida permanente al problema que representa el tratamiento del pueblo mapuche en nuestra sociedad. Esta solución debe implicar un tratamiento satisfactorio del problema legado por las expropiaciones de sus tierras, además del necesario conjunto de políticas para atender adecuadamente sus necesidades en materia educacional, de salud, laboral y previsional, las cuales han sido pospuestas en forma visible hasta ahora.. Por lo mismo, si en la primera instancia se deben privilegiar la necesaria ayuda humanitaria y de decisión política contingente, en la segunda deben prevalecer las autoridades de los tres poderes del Estado y todas aquellas instituciones civiles que tengan una voz relevante en materia de incidencia política y nacional para adoptar soluciones de carácter permanente.

La Gran Logia de Chile, institución presente en la historia de Chile por casi 150 años y presente en forma decisiva en los episodios claves de consolidación republicana, hace un llamado a las autoridades de la Nación a atender este problema con la prioridad que se merece. La oportunidad de desarrollo que Chile tiene hoy día pasa de manera fundamental por una efectiva equidad y, por lo mismo, por una adecuada consideración a la situación que enfrentan las minorías del país. El término a la huelga de hambre sostenida por algunos dirigentes debe basarse en compromisos a nivel de Estado, y en muestras visibles de la voluntad de provocar un sustancial giro en la situación que afecta al pueblo mapuche. Lo anterior debe tener lugar con un programa, ratificado en el Congreso Nacional, que signifique terminar con este pospuesto problema en el curso de los próximos diez años, por la vía de políticas sociales y económicas además de una efectiva compensación por los territorios expropiados. Con ello se evitarán daños mayores a la Nación, se aislará al violentismo y se procurará una solución acorde al país con equidad y vigencia del humanismo que aspiramos a construir.

La Masonería chilena se pone a disposición de todos los esfuerzos que se lleven a cabo por parte del Estado chileno para superar en forma permanente el conflicto que hoy día representa el pueblo mapuche. Como entidad representativa del humanismo laico chileno y como institución republicana por su historia y tradición, responderá a cualquier llamado que requiera su aporte sustantivo en el ánimo de lograr una solución estable al serio dilema que hoy día enfrenta la Patria. Nos ponemos a disposición de los actores relevantes en ambos lados del conflicto para aportar del modo que sea necesario para su definitiva erradicación.
"


Santiago de Chile, Septiembre 23 de 2010

lunes, septiembre 20, 2010

Laicidad positiva

PAOLO FLORES D'ARCAIS 01/07/2010
La "laicidad positiva" fue un hallazgo léxicoorwelliano con el que el presidente Sarkozy, en 2007, pretendía redimensionar la laicidad laica, la laicidad coherente, aunque podríamos decir incluso la laicidad sin adjetivos, de la tradición francesa. En la neolengua de 1984 de Orwell las palabras eran forzadas por el régimen del Gran Hermano para que llegaran a significar lo contrario de lo que siempre habían querido decir.
Por fortuna, desde el 26 junio de 2010 existe en Europa otra versión de "laicidad positiva", en la que el adjetivo "positivo" tiene efectivamente el significado de "positivo" (bueno, favorable, constructivo, ventajoso, leo en el diccionario de sinónimos). La interpretación auténtica del único sentido que en una democracia liberal puede tener la expresión "laicidad positiva" nos la han proporcionado los gendarmes belgas enviados por el ministerio fiscal de Bruselas a registrar las sedes de la Conferencia Episcopal y a secuestrar cualquier documento útil para llevar a juicio a los sacerdotes pederastas de ese país que habían escapado a la justicia.
Los obispos recibieron el mismo trato que habrían recibido los miembros de cualquier otra poderosa organización sobre la que pesara la sospecha de haber colaborado a que, durante décadas, unos peligrosos criminales se sustrajeran al imperio de la ley. En el curso de las nueve horas del registro les fue impedido salir del edificio y usar el teléfono móvil. Comunicar, en definitiva, con posibles cómplices.
Ningún demócrata puede hablar por lo tanto de "hecho inaudito y grave del que no existen precedentes ni siquiera en los regímenes comunistas de infausta memoria" si un obispo es tratado como cualquier otro ciudadano. Por el contrario, el cardenal Tarcisio Bertone -secretario de Estado de Benedicto XVII- lo ha hecho, ignorante de que en una democracia la ley es igual para todos. Ya había recibido una respuesta por adelantado del ex primer ministro belga, Yves Leterme, cuando recordaba que "quienes cometen abusos deben ser perseguidos y condenados según la ley belga" y añadía que las investigaciones "son la prueba de que en Bélgica rige la separación de poderes entre Estado e Iglesia". Leterme no es un "comunista de infausta memoria" sino un demócrata-cristiano. Para quien cuenta también la primera parte de la definición, a diferencia del cardenal Bertone.
Supone una posición de notable mezquindad, democráticamente hablando, la actitud de Rat-zinger, que interviene para echar un cable ("sorprendente y deplorable modalidad de registros", ha afirmado) al cardenal Bertone, precisamente mientras el portavoz de la Fiscalía de Bruselas rechazaba la agresión del cardenal con un perentorio "los registros han sido efectuados por profesionales que conocen a la perfección su trabajo y respetan los derechos de las personas".
Resulta evidente que la cuestión de la laicidad es hoy para Europa una cuestión central e ineludible. Para el Papa vale la lógica de que, cuando en algún asunto se ven implicados sacerdotes, "la justicia debe seguir su curso", pero "en el respeto de la recíproca especificidad y autonomía" de Estado e Iglesia. Frase en apariencia inocua, traducción burocrática del más elocuente "dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", si no fuera por el hecho de que el Papa pretende ser quien decida si el Estado prevarica y cuándo. Pretende ser él, y no un tribunal civil, quien decida cuáles son las fronteras entre ambas jurisdicciones.
Se dirá, sin embargo, que no puede tratarse a los obispos de un país como "sospechosos" de complacencia o incluso de guardar la ley del silencio en relación a unos criminales (en este caso unos pederastas), y que el comportamiento de la justicia belga, por lo tanto, es "no se sabe si grotesco o innoble" (Vittorio Messori). Objeción francamente temeraria, dado el precedente del obispo de Bayeux-Lisieux, monseñor Pierre Pican, condenado a tres meses con la condicional por la justicia francesa por haberse negado a testificar sobre las actividades pederastas, por él conocidas, de un sacerdote de su diócesis, y que por esta actitud, propia de "ley del silencio", de "respetar la recíproca especificidad y autonomía" entre Estado e Iglesia, recibió, a través del cardenal Castrillón Hoyos, el encomio entusiasta y solemne de Juan Pablo II.
Precisamente mientras Bélgica (país tradicionalmente católico) explicaba con hechos lo que debe entenderse por "laicidad positiva", el Tribunal Constitucional alemán legalizaba definitivamente la eutanasia pasiva, anulando la condena de un abogado que había aconsejado a uno de sus clientes que arrancara el tubo del gotero de un pariente suyo a quien se mantenía con vida artificialmente y contra su voluntad. La Iglesia luterana ha aprobado la sentencia, no así la católica. Y en efecto, en un cuadro de laicidad realmente positiva el paso sucesivo -lógica y jurídicamente inevitable- es el derecho a la decisión soberana de cada persona acerca del final de su propia vida. En la católica Bélgica, al igual que en la protestante Holanda, ello ya es posible.
Bélgica, como han demostrado las recientes elecciones, vive un momento cargado de problemas políticos poco envidiables. Pero bajo el perfil de la laicidad, es indudable que hoy se harían necesarias más Bélgicas en todos los países de Europa.
Paolo Flores d'Arcais es filósofo y editor de la revista Micromega. Traducción de Carlos Gumpert.

viernes, septiembre 17, 2010

ÁRABES Y JUDÍOS EN LA MASONERÍA ISRAELÍ

Escrito por Antonio Luque / OPINION
lunes, 20 de abril de 2009



Unos de los pocos lugares donde el conflicto Palestino-Israelí no ha logrado destruir los lazos de amistad y respeto mutuo entre miembros de las dos comunidades que comparten Tierra Santa son las logias masónicas. El génesis de este ejemplo de confraternidad humana lo tenemos en los mismos orígenes de la Masonería Especulativa, cuyos comienzos históricos datan del año 1717, con la fundación de la primera Gran Logia en Londres.
Poco después de su fundación, se le encargó al pastor protestante James Anderson que recopilara los antiguos manuscritos de las cofradías masónicas medievales para redactar los principios según los cuales se regirían los masones en el futuro. Así se gestó el conocido Libro de Constituciones de la masonería inglesa, publicado en 1723, piedra fundamental de la masonería mundial.
En la página 50 de estas Constituciones aparecen las antiguas obligaciones del masón, "extractadas de los antiguos registros de las logias de ultramar y aquellas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, para el uso de las Logias de Londres" cuyo primer artículo es el siguiente:
I. Concerniente a Dios y la RELIGIÓN
Un masón está obligado por su condición a obedecer la ley moral y si entiende correctamente el Arte, no será nunca un estúpido ateo ni un libertino irreligioso. Pero si bien en tiempos pasados los Masones estaban obligados en cada país a tener la religión de aquel país o nación, cualquiera que fuese, hoy en cambio se considera más conveniente obligarlo sólo a aquella religión en la cual todos los hombres están de acuerdo, dejándolo a su criterio personal; o sea, ser un hombre bueno y sincero, hombre de honor y honestidad, cualquiera que sea la denominación o creencia que lo distingue; por lo cual la Masonería se convierte en el Centro de Unión y el medio de formar una sincera amistad entre personas que de otro modo permanecerían para siempre distantes.
Esta es una declaración clara y terminante del hecho que el primer principio fundamental de la Masonería es la tolerancia respecto al credo religioso y que el único requisito para ser admitido en la Masonería es ser una persona honorable y honesta, de modo que la Masonería pueda ser un "centro de unión" y el medio de establecer una verdadera amistad entre personas que de otro modo quedarían siempre distantes una de la otra.
Unos de los pocos lugares donde el conflicto Palestino-Israelí no ha logrado destruir los lazos de amistad y respeto mutuo entre miembros de las dos comunidades que comparten Tierra Santa son las logias masónicas. El génesis de este ejemplo de confraternidad humana lo tenemos en los mismos orígenes de la Masonería Especulativa, cuyos comienzos históricos datan del año 1717, con la fundación de la primera Gran Logia en Londres.
Aunque sea probable que la tolerancia religiosa que tenía en mente el Reverendo Anderson fuese sólo aquella destinada a suavizar las relaciones entre Católicos y Protestantes, su aplicación total en algunas logias londinenses se puede deducir de la presencia de judíos en logias masónicas ya en 1716 y probablemente antes.
La universalidad de la Masonería atraía a muchos judíos, que la consideraban una vía para ser aceptados en la sociedad inglesa, que en aquel tiempo todavía imponía restricciones al ingreso de no-cristianos en diversos círculos.
También hombres que profesaban otras religiones fueron atraídos a la Masonería. Los musulmanes, por ejemplo, ingresaron entusiastamente a las logias en Egipto, donde la Orden prosperó y atrajo los más altos círculos de la sociedad egipcia, al punto de llegar a tener cerca de 600 logias a principios del siglo XX. Al igual que en Inglaterra, la familia real egipcia tomó parte en la Masonería y le prestó apoyo y prestigio. Lamentablemente, la revolución de 1952, cuando la familia real fue expulsada y tomaron el poder los militares, condujo a la declinación de la Masonería, hasta ser finalmente disuelta y prohibida por Gamal Abdel Nasser en 1967. En algunos otros países musulmanes, sin embargo, la Masonería logró echar raíces, como en Turquía, donde funciona sin trabas y sus miembros tienen activa participación en la vida pública. En Irán también floreció la orden masónica hasta la revolución de los Ayatulas en 1979, cuando la Masonería fue prohibida. En la India, un país donde cohabitan múltiples religiones, la Logia se transformó en oasis de tolerancia y unidad.
Llegando al argumento central de este trabajo, el encuentro y la interacción de Masones árabes y judíos en Tierra Santa, nuestra historia debe comenzar solo a mediados del siglo XIX, ya que todo lo que sea anterior a dicha época no pasa de ser leyenda y fantasía.
La primera ceremonia masónica registrada en Tierra santa fue la reunión organizada por Robert Morris en la Caverna de Sedecías – o Cantera del Rey Salomón – una profunda caverna bajo la ciudad vieja de Jerusalén utilizada como cantera durante siglos. Morris era norteamericano, ex Gran Maestro de Kentucky, que había venido al Medio Oriente para buscar reliquias masónicas de la antigüedad. No encontró lo que buscaba, pero sí descubrió un pequeño grupo de Masones en Jaffa y Jerusalén. Morris los juntó, aprovechó que en la bahía de Jaffa se encontraba un barco de la marina británica, varios de cuyos oficiales eran masones, y después de algunos ensayos en el Hotel Mediterráneo de Jerusalén, el 13 de mayo de 1868 condujo a todo el grupo a la caverna de Sedecías y allí constituyó lo que con gran pompa proclamó ser una Logia Provisoria, llamada Reclamation Lodge, o sea Logia Recuperación, significando así que la Masonería recuperaba su presencia en su lugar de origen. Entre los participantes en esa ceremonia se encontraban cuatro masones cristianos norteamericanos de Jaffa (pertenecientes a una secta derivada de los Mormones), el gobernador turco de Jaffa, el Cónsul de Prusia, el Cónsul de Estados Unidos en Jerusalén, y el Capitán y arqueólogo Charles Warren, quien más tarde sería el primer Venerable Maestro de la famosa Logia de Investigación Quatuor Coronati. Ya en esta primera ceremonia masónica en Tierra Santa, los participantes incluían cristianos de diversas denominaciones, y un musulmán. La primera logia verdadera establecida en Palestina fue también obra de Robert Morris.
Después de varios infructuosos intentos de conseguir una patente de una Gran Logia estadounidense, convenció finalmente a un amigo personal, William Mercer, quien había sido elegido Gran Maestro de la Gran Logia de Ontario en Canadá, para extender una patente para fundar una Logia que trabajase en Jerusalén y alrededores. La carta patente fue emitida el 17 de febrero de 1873 y la Royal Solomon Mother Lodge N° 293 fue formalmente consagrada el 7 de mayo.
Los que firmaron la petición para el otorgamiento de la Patente fueron Robert Morris, John Sheville, Rolla Floyd, Richard Beardsley, Charles Netter, Peter Bergheim y catorce otros masones que no vivían en Palestina, y que fueron agregados por Morris para completar el número de peticionarios. Morris, Sheville, Floyd, Beardsley y Bergheim eran cristianos, mientras que Netter era judío.
Charles Netter (1826-1882) fue uno de los fundadores en 1860 de la Alliance Israelite Universelle, la sociedad francesa constituida para defender los derechos de los judíos y promover la educación hebrea en el Medio Oriente; a Netter se le confió la misión de establecer la primera escuela agrícola en Tierra Santa, Mikve Israel, y fue su primer director. Dicha escuela existe hasta hoy.
El primer candidato que pidió ingresar a la logia – ya en su primera tenida (nombre que le dan los masones a sus reuniones en logia) – fue Moses Hornstein, un judío de Odessa que aparentemente se había convertido al cristianismo. Ansiosos de incrementar su número, los hermanos votaron su ingreso y lo iniciaron inmediatamente, y en dos días lo ascendieron al grado de Maestro Masón, en un procedimiento poco usual por la velocidad.
Otro miembro de la logia era un árabe cristiano de origen libanés, Alexander Howard, cuyo verdadero nombre era Iskánder Awad. Este era un sujeto pintoresco, agente local de la empresa Thomas Cook de Inglaterra, que comenzaba entonces a organizar las giras de turismo a Tierra Santa. Howard organizaba la caravana de turistas, contrataba los camellos, las mulas y los arrieros, portadores, cocineros, sirvientes, las carpas donde pernoctar, en fin todo lo que necesitaban los turistas europeos. Howard trabajó tan bien que pronto quedó a cargo de las giras de Cook en todo el Medio Oriente. Esto le produjo tales utilidades que no sólo estableció hoteles en Jaffa, Jerusalen y Latrún, sino que en Jaffa fue de los primeros constructores de casas fuera de los muros de la ciudad. Una calle entera era de su propiedad, y hasta hoy se pueden ver los letreros en las esquinas de la calle Yefet que dicen Rue Howard en una equina y Howard Street en la otra. Su casa, a mitad de la cuadra, tiene una imponente decoración de mármol sobre la entrada, en forma de cortinaje, con la leyenda Shalom al Israel (La paz sea Sobre Israel).
Su casa funcionó como templo masónico y las buenas relaciones existentes en ese entonces entre las comunidades judía y cristiana en Tierra Santa lo demuestra el hecho que Howard facilitó su residencia para que funcionaran las oficinas del Comité Central de la Hovevei Zion, la primera organización sionista que promovía el retorno de los judíos de la diáspora, y así su casa fue el punto de encuentro de los judíos que llegaban a Jaffa a fines del siglo XIX y comienzos del XX.
Howard tomó como su ayudante a otro fundador de la logia, el estadounidense Rolla Floyd, quien estableció el primer servicio de diligencias entre Jaffa y Jerusalén. Su "diligencia" en realidad no era más que un carro tirado por un caballo. Otro hermano de la logia era Joseph Amzalak, iniciado el 29 de enero de 1884. Joseph Amzalak pertenecía a una acaudalada familia sefardita. Había nacido en la colonia británica de Gibraltar y en 1824 estableció residencia en Jerusalén, donde se dice que era el hombre más rico de la ciudad. Allí construyó una hermosa casa vecina a la puerta de Jaffa. Alrededor de 1860 su casa fue entregada en alquiler, la planta baja para tiendas, y los pisos superiores fueron tomados por Moses Hornstein para abrir el Hotel Mediterráneo, donde se alojó Robert Morris, y también Charles Warren e incluso Mark Twain y su grupo de turistas cuando visitaron Tierra Santa en 1867. El edificio sigue en pie, y sigue siendo usado como hotel, ahora con el nombre de Hotel Petra.
La logia Royal Solomon tuvo una existencia precaria por la falta de experiencia de los hermanos y la logia desapareció después de pocos años. Un grupo de sus miembros, sin embargo, querían continuar y le pidieron carta patente al Gran Oriente de la Orden Misraim, que en esa época estaba activa en Egipto. Alrededor de 1890 se constituyó así la logia El Puerto del Templo de Salomón. La logia admitía tanto árabes como judíos, y tuvo una época de oro cuando llegó un grupo de ingenieros franceses a construir el ferrocarril de Jaffa a Jerusalén; muchos de los franceses eran Masones que se incorporaron a la logia. Después que partieron, sin embargo, la logia declinó hasta finalmente desaparecer.
Los hermanos que quedaban nuevamente se encontraron ante la necesidad de encontrar un nuevo hogar, y así en febrero de 1906 se reunió un grupo y decidieron fundar una nueva logia con el nombre de Barkaí (la Aurora).
Uno de los miembros de la logia era Maurice Schönberg, un relojero judío, que había instalado los cuatro relojes en la torre de Jaffa, que existe hasta hoy. Dos relojes marcaban la hora normal, y los otros dos la hora musulmana, que comienza con la puesta del sol.
Schönberg, cuyo trabajo le llevaba a menudo a París, tomó contacto con el Gran Oriente de Francia. El 13 de marzo de 1906 fue presentada la petición formal de patente al Gran Oriente, firmada por doce hermanos, uno de ellos un árabe cristiano, Alexander Fiani –propuesto para ser el primer Venerable Maestro de la logia– y los demás judíos. Sin embargo, el primer masón afiliado a la flamante logia fue un cristiano de origen libanés, César Araktingi, comerciante, dragomán y Vicecónsul de Gran Bretaña, nacido en Jaffa.
Como se puede ver, la multiplicidad de religiones y grupos étnicos ya estaba establecida. La logia Barkai reclutó activamente nuevos miembros. Hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914), fueron iniciados más de 100 nuevos miembros, la mayoría árabes y turcos, pero con un buen número de judíos y algunos armenios. La Logia se reunía en Jaffa, en el N° 1 de la calle Howard que ya he mencio nado. Como la mayoría de los hermanos no hablaba francés, las reuniones se realizaban en árabe, y sólo los protocolos se escribían en francés para ser enviados al Gran Oriente.
Araktingi pronto reemplazó a Fiani como Maestro de la Logia y continuó desempeñando este puesto hasta 1929, es decir, por 23 años, un caso inusitado, ya que la tradición prescribe que anualmente se elige el Venerable de cada logia.
La feliz situación de pacífica convivencia entre las diversas comunidades de Palestina fue rota durante la Gran Guerra de 1914 a 1919. El desmembramiento del Imperio Otomano resultó en la creación de varios países árabes independientes, pero bajo la tutela de las dos grandes potencias que se dividieron sus zonas de influencia en el Medio Oriente: Francia e Inglaterra. La Palestina, que entonces abarcaba ambos lados del Jordán, incluyendo la actual Jordania, Israel y los territorios en disputa de la Cisjordania, fue entregada en administración a Inglaterra, que recibió el mandato de la Sociedad de las Naciones para gobernar el país.
La Logia tuvo que suspender sus trabajos durante la guerra, pues muchos de los hermanos fueron exiliados por el gobierno otomano. Terminado el conflicto, y estando el país bajo control de los ingleses, la logia reinició sus labores, pero tuvo que cerrarlas nuevamente en 1921, cuando comenzaron disturbios contra la población judía. Sólo en 1925 la Logia comenzó nuevamente a reunirse, ahora en Tel Aviv, y compuesta casi exclusivamente de judíos. Los hermanos árabes prefirieron ingresar a las logias establecidas en el país por la Gran Logia de Egipto, en las cuales, hay que subrayar, también se contaban numerosos hermanos judíos de habla árabe.
En 1932 la masonería egipcia sufrió una grave crisis, que terminó con la creación de dos grandes logias rivales. Las logias locales dependientes de Egipto decidieron entonces independizarse, formando la Gran Logia Nacional de Palestina. La mayoría de los hermanos eran judíos, pero su carácter no sectario lo demuestra el hecho que la ceremonia de fundación de la Gran Logia fue dirigida por Fuad Bey Hussein, Gran Maestro de la Gran Logia de Egipto. El Hermano Shuqri Houri, árabe también él, fue electo como primer Gran Maestro.
Las logias de habla inglesa, bajo las jurisdicciones de las Grandes Logias de Inglaterra y Escocia, rehusaron incorporarse a la nueva Gran Logia y continuaron operando bajo sus jurisdicciones originales, mientras que las cinco logias de habla alemana se constituyeron en una Gran Logia Simbólica de Alemania en Exilio. En Alemania, como sabemos, la masonería había sido clausurada por los Nazis y muchos masones fueron enviados a los campos de concentración.
Pese a las problemáticas relaciones entre las comunidades árabe y judía, la Gran Logia Nacional de Palestina realizó constantes esfuerzos por atraer candidatos de todas las comunidades: judía, cristiana, musulmana, armenia y drusa. En efecto, se fundaron varias logias cuyas reuniones se realizaban en árabe, compuestas casi exclusivamente por árabes: la logia Nur El-Hichmah ("La Luz de la Sabiduría") y logia Jerusalén, ambas en la Ciudad Santa, Khoresh en Amán, y Galilea en Nazaret.
Sólo con la creación de la Gran Logia del Estado de Israel, en 1953, la Masonería en Tierra Santa pudo unirse finalmente bajo el mismo techo. Todas las logias de la Gran Logia Nacional Palestina se integraron a la nueva Gran Logia, y lo mismo hicieron las logias de habla inglesa y alemana. Las treinta logias que funcionaban en aquel tiempo estaban divididas lingüísticamente del siguiente modo:19 logias trabajaban en hebreo, 5 en alemán, 4 en inglés y una cada uno en rumano y árabe.
La logia Nur El-Hichmah que se reunía en la ciudad vieja de Jerusalén, quedó en la zona ocupada por Jordania desde 1948. La logia Khoresh se encontraba en Amán, Jordania, y sólo la Logia Galilea seguía trabajando en árabe, en la ciudad de Nazaret. Había sido fundada en 1950 con hermanos tanto musulmanes como cristianos, con una mayoría de éstos, en una ciudad con tan profundo significado para la Cristiandad.
En 1954, al año siguiente de la fundación de la Gran Logia de Israel, se fundó en el puerto de Acre - la antigua fortaleza de los cruzados - una segunda logia de lengua árabe, Acco N° 36.
Una tercera logia árabe fue fundada en Kfar Yassif, en la Galilea Occidental: la Logia Hidar, con numerosos hermanos drusos, y en 1959 se fundó en Tel Aviv la Logia Al- Salaam (Paz), compuesta tanto por árabes como judíos.
En 1968 se fundó en Haifa, una ciudad que siempre tuvo una composición étnica mixta, la Logia Na'amán, que trabaja en hebreo pero tiene una composición de árabes y judíos. De los 32 Venerables Maestros de la logia entre su fundación y 2003, diecinueve –o sea la mayoría– han sido árabes.
En 1974, un año después de la guerra de Yom Kippur, se fundó en Jerusalén la logia Ha-Lapid, de habla árabe, que integra hermanos árabes y judíos. Su primer Venerable Maestro fue un judío: David Greenberg.
Finalmente, en 1983 fue fundada en Nazaret la Logia Nazareth, que trabaja en árabe, con hermanos musulmanes y cristianos.
El carácter universal de la Gran Logia de Israel está simbolizado por su escudo, con la estrella de David, la cruz y la luna creciente enmarcados dentro de la escuadra y el compás. En los templos masónicos de Israel están abiertos tres libros sagrados: la Biblia, el Tanaj (Antiguo Testamento en hebreo) y el Corán. La oficialidad de la Gran Logia incluye tres Grandes Capellanes, de las tres religiones monoteístas y con el mismo rango. La oficialidad de la Gran Logia siempre ha incluido hermanos árabes. En 1981 fue elegido como Gran Maestro el abogado árabe de Haifa, Jamil Shalhoub, y al año siguiente fue reelegido por un segundo período.
Ahora voy a relatar asuntos que conciernen a la logia La Fraternidad en particular, y que tienen relación directa con el tema que nos ocupa. Esta logia –la primera logia israelí en español- tiene la tradición de reunir a los hermanos con sus familias en un fin de semana en algún hotel de veraneo, para estrechar los lazos de fraternidad y escuchar algunas conferencias sobre temas diversos. En el año 1993 esta actividad se realizó en un hotel de la ciudad de Nazaret. Para la cena y fiesta de despedida un ex Maestro de la logia, el Dr. Juan Goldwaser, tuvo una inspiración, ¿por qué no invitar a los hermanos árabes de la logia local? Dicho y hecho, se puso en contacto con el Maestro de la Logia Nazaret, y en su justo tiempo llegó al hotel una veintena de hermanos árabes con sus esposas y portando grandes fuentes con pastelitos de su especialidad.
Se pasó de manera tan agradable la velada, que se decidió continuar los contactos. Así el 2 de octubre de ese mismo año nos repartimos cinco hermanos, y cada uno recibió en su casa un grupo de seis parejas de los hermanos árabes. Luego, el Dr. Goldwaser comenzó invitando a su casa un gran grupo de hermanos de ambas logias con sus esposas, y seguimos con las reuniones, realizamos fiestas en conjunto, reuniones de logia, los hermanos de Nazaret también abrieron sus hogares y se creó una hermosa convivencia, pese a los problemas políticos y los frecuentes actos terroristas de todos conocidos. ¿Qué mejor demostración puede haber, que practicando la tolerancia y la fraternidad es posible sobreponerse a las diferencias políticas y religiosas?
En 1995, la Gran Logia y el Supremo Consejo de Argentina decidieron crear conjuntamente una Academia de Paz Masónica, con el preciso objetivo de conferir un Premio Masónico de la Paz a las personas y organizaciones – no sólo masónicas – que se distinguieran por su trabajo en pro de la paz, la tolerancia y la convivencia de todos los hombres.
Fui invitado a someter nombres de candidatos merecedores de recibir este premio, y propuse entonces a dos: el Dr. Juan Goldwaser, cuyas actividades ya mencioné, y Joseph E. Salem, quien entonces presidía el Grado 33 de Israel, originario de Irak, cuyo dominio del idioma árabe le permitía promover el entendimiento entre árabes y judíos.
Mis dos propuestas fueron aceptadas, y Goldwaser viajó a Buenos Aires a recibir su premio, consistente en una medalla y un diploma. Dos años después, la Masonería Argentina nuevamente decidió otorgar el Premio Masónico de la Paz, y me pidieron otra vez proponer nombres. Esta vez propuse dos hermanos árabes: Samir Víctor Farrán de Nazaret, Católico Romano, y Elías Mansour de Haifa, Griego-Ortodoxo, y miembro activo del Supremo Consejo de Israel. Ambos habían demostrado ser fervientes promotores de la amistad entre árabes y judíos.
Mis propuestas fueron nuevamente aceptadas, y Samir Farrán viajó a Buenos Aires a recibir su premio, acompañado por el Dr. Goldwaser. La presencia de ambos en la capital bonaerense dio pruebas de la verdadera fraternidad reinante entre nuestras dos logias.
Lamentablemente, esta hermosa iniciativa de la Masonería Argentina no tuvo continuación, y el premio a la Paz se otorgó sólo esas dos veces.
Hace un par de años atrás, el Hno. Farrán, con un grupo de hermanos de Nazaret, y con el apoyo de nuestra logia, ente otras, reabrió las puertas de la logia Galilea No. 31 de Nazaret, que se había cerrado. En reconocimiento por nuestra labor en favor de esta logia árabe, el Hno. Goldwaser y quien escribe fuimos agraciados con el título de Venerable Maestro ad-Vitam de la Logia Galilea 31, en una tenida festiva en la ciudad de Nazaret.
Dos masones judíos recibieron el homenaje de una logia de masones árabes durante el triste período de la Intifada.
Que me perdone el lector por haber empleado mis propias experiencias como ejemplo, pero creo que el mensaje que se traduce de mi trabajo es importante, hoy quizás más que en el pasado. Hoy, cuando las fuerzas del fanatismo y la intolerancia cometen crímenes inhumanos y cobran víctimas inocentes día a día y en todo el mundo, amenazando los fundamentos de la civilización, es de suma importancia reflexionar sobre el valor de la Masonería, de nuestro credo de justicia, tolerancia, benevolencia y fraternidad.
El papel que ha desempeñado la Masonería en Israel demuestra que, existiendo una base de racionalismo y humanismo, se puede edificar la convivencia entre grupos humanos separados por el idioma, la religión y la etnia. La Masonería israelí da prueba fehaciente de que la paz entre los pueblos no es una utopía, sino que sólo es preciso el esfuerzo individual de cada persona de buena voluntad, y el trabajo mancomunado de todos quienes desean construir un mundo mejor, de paz, libertad y progreso.
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*(Parte importante de este interesante texto ha sido elaborado a partir de una larga conversación con: León Zeldis Mandel 33º
LEÓN ZELDIS es Gran Maestro Adjunto Honorario del Supremo Consejo del Rito Escocés del Estado de Israel
Modificado el miércoles, 22 de abril de 2009

jueves, agosto 19, 2010

Cuando religión y cultura se separan.

Por TC día 17 Agosto, 2010
Eren Güvercin: Una mayoría de suizos votó a favor de que se prohibieran los minaretes; Francia y Bélgica están en medio de un profundo debate acerca de la prohibición del pañuelo para la cabeza y el velo islámico. En Alemania, también, el debate sobre el islam a menudo bordea con la histeria. ¿Por qué están los europeos tan preocupados con los símbolos religiosos y las religiones “extranjeras”?
Olivier Roy
: El debate en Europa ha cambiado en los últimos 25 años de la inmigración a los símbolos visibles del islam. Lo que quiere decir que incluso aquella gente que se opone a la inmigración tiene ahora que reconocer que la segunda y tercera generación de emigrantes está aquí para quedarse y que el islam ha echado raíces en Europa. Y el debate ha hecho un cambio peculiar: mientras que la postura anti-emigración estaba asociada primeramente con la derecha conservadora, el islam está ahora sometido a los ataques de ambas, derecha e izquierda, pero por diferentes razones. La derecha cree que Europa es cristiana y que el islam debe tolerarse pero como una religión inferior. Mientras el principio constitucional de libertad religiosa previene de prohibir el islam, se aprovecha cada oportunidad para limitar su visibilidad; El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por ejemplo, no se personó para parar que en Francia se prohibiese el velo islámico en las escuelas.
La izquierda argumenta a favor del secularismo, derechos de las mujeres y en contra del fundamentalismo: se opone al velo no tanto porque es islámico, pero porque parece contradecir los derechos de las mujeres. Así, como vemos, detrás del debate sobre el islam hay cuestiones mucho más complicadas: la cuestión de la identidad europea. A pesar de que la izquierda y la derecha toman muy diferentes posturas en relación con esto, estamos viendo el nacimiento de nuevos movimientos populistas (tales como el Partido para la Libertad en Holanda, de Geert Wilders) que combinan las dos aproximaciones, esencialmente con la ideas de la derecha pero usando argumentos de la izquierda.
En su libro usted dice que los grupos fundamentalistas como al-Qaida no tienen nada que ver con la tradición islámica. Pero en Europa la ideología fundamentalista se ve como la esencia del pensamiento tradicional. ¿Cómo explica esta contradicción?
La clase de terrorismo practicado por al-Qaida no tiene historia ni musulmana ni cristiana. En un fenómeno enteramente nuevo. Si consideramos sus manifestaciones – terroristas suicidas, matar a los secuestrados, civiles como blanco – esos eran métodos que se usaron antes al-Qaida por otras organizaciones: los Tigres de Tamil, por ejemplo usaban ataques suicidas; la extrema derecha en Italia fue responsable de las bombas en Bolonia en agosto de 1980; y la filmación en vídeo de la ejecución de rehenes en Iraq por al-Qaida es una escenificación, acto por acto, de la ejecución de Aldo Moro por las Brigadas Rojas, con la bandera y el logo de la organización en el fondo, el rehén esposado y las ojos tapados, el “juicio” de pega con la lectura de la “sentencia” y la ejecución. El modus operandi de Al-Qaida y su organización, el declarado enemigo del imperialismo de EE UU, el reclutamiento de jóvenes musulmanes educados en Occidente o convertidos al islam, todo esto indica claramente que al-Qaida no es la expresión del islam tradicional o incluso, del Islam fundamentalista; es una forma nueva de entender el islam, cubierto con la capa de la ideología revolucionaria occidental
¿Cómo explica usted el éxito de tales movimientos o ideologías tan radicales? ¿Están realmente vinculadas a la pobreza y a la marginalización?
No. Ninguna investigación ha indicado una correlación entre pobreza y radicalización. Hay muchos más sauditas que nativos de Bangladesh en los movimientos del islam radical, de hecho no hay nativos de Bangladesh. Yo creo que la lucha actual es una continuación de la vieja confrontación entre los movimientos anti-imperialistas basados en el Tercer Mundo con Occidente y específicamente los EE UU. Bin Laden dice comparativamente poco acerca de la religión, pero habla acerca del Che Gevara, colonialismo, cambio climático, etc. Al-Qaida es obviamente un movimiento generacional, está hecho de jóvenes que se han distanciado de sus familias y de su ambiente social y que incluso no están interesados en sus países de origen. Al-Qaida tiene un asombroso número de convertidos entre sus miembros, un hecho que se reconoce pero que no ha recibido suficiente atención. Los convertidos son rebeldes sin causa que, hace treinta años, se hubiesen afiliado a la Facción Armada Roja o a las Brigadas Rojas, pero que ahora optan por el movimiento de mayor éxito en el mercado del anti-imperialismo. Están todavía en la tradición occidental revolucionaria milenaria que ha vuelto a la idea de establecer una nueva y más justa sociedad. Los nuevos movimientos son profundamente escépticos acerca de construir una sociedad ideal, lo que explica la dimensión suicida, también presente en la RAF.
Algunos europeos mantienen que la cultura europea es fundamentalmente cristiana, y que todo lo que sea islámico es problemático y extraño para Europa. ¿Qué dice a esto?
Dicen eso al mismo tiempo que el Papa Benedicto XVI, al igual que su antecesor, Juan Pablo II, regaña a Europa por rechazar e ignorar sus raíces cristianas. El debate sobre la libertad sexual, aborto, derechos de los homosexuales etc. no es una confrontación entre europeos y musulmanes, sino entre laicistas, en un lado – los cuales existen también en la comunidad islámica – y creyentes conservadores en el otro, sean musulmanes, católicos o judíos ortodoxos. Europa está profundamente dividida acerca de su propia cultura: los laicistas consideran la Ilustración (con sus derechos humanos, libertad, democracia) el verdadero certificado de nacimiento de Europa, mientras ciertas facciones orientadas hacia el cristianismo creen que la Ilustración llevó al comunismo, ateísmo e incluso nazismo.

¿Hay riesgo de que la islamofobia sea una realidad europea?
Esto, también, depende de cómo definamos islamofobia. ¿Es solo otra definición de racismo, y especialmente racismo contra la gente con nombres musulmanes, cualquiera que sea su religión? ¿O es el rechazo de una religión? Hay militantes anti-racistas que están en contra del velo islámico – entre feministas, por ejemplo – y hay racistas que piensan que el velo es irrelevante pues consideran a los musulmanes la quintaesencia del “otro”. Lo que hace esto insostenible es la falta de distinción entre una cuestión étnica y otra religiosa. Por supuesto que la mayoría de los musulmanes europeos son originarios de otras culturas, pero la conexión entre una cuestión etnicista y otra, religiosa, se está diluyendo – con europeos convirtiéndose al islam y musulmanes convirtiéndose a la cristiandad. Hay ateos “árabes” y “turcos” y más y más musulmanes quieren ser reconocidos como miembros de una comunidad confesional, pero no necesariamente como miembros de una comunidad cultural no europea. Tenemos que saber distinguir entre “comunidades étnicas” y “comunidades de fe”, porque estos son fenómenos diferentes que necesitan abordarse por diferentes vías.
¿Cómo deben los políticos lidiar con esas religiones globalizadas que se han apartado de sus culturas?
Yo creo que son precisamente esas religiones – más bien que las instituciones establecidas como la Iglesia Católica – las de mayor éxito hoy día. No tiene sentido luchar contra esta tendencia, particularmente en países en los que la libertad religiosa está escrita en la constitución. Por el contrario, debemos reforzar la separación entre la iglesia y el estado asegurando la igualdad religiosa total – no en el sentido de un multiculturalismo religioso, sino mirando con ojo a las condiciones bajo las cuales una comunidad de fe puede aceptar ejercer sus derechos – con una forma neutral y claramente definida de libertad religiosa, dentro del marco de las leyes existentes
Los medios frecuentemente promocionan una dialéctica de liberal contra islam radical. ¿Cuál es su opinión sobre esta terminología y juicio de valores que implica?

Yo no creo que un creyente necesite elegir una interpretación “liberal” de su religión para hacer de él un buen ciudadano. Y no estoy convencido de esas llamadas a una “reforma islámica”. Los que están clamando por un Lutero musulmán nunca han leído a Lutero. No fue liberal de ninguna manera y fue también un declarado antisemita. La idea de adaptar a los musulmanes a un contexto occidental, no tiene nada que ver con la teología, es mucho más sobre las prácticas personales y el esfuerzo de los propios musulmanes en adaptarse. Tratan de reconciliar sus prácticas en un medio ambiente occidental, y encuentran las herramientas necesarias para esto dentro del propio medio ambiente. A largo plazo estos cambios se trasladarán a reformas teológicas de diverso grado, pero no tiene sentido asociar modernidad con liberalismo teológico. Hacer esto es distorsionar la historia o confiar en quimeras.
Olivier Roy es director de investigación del CNRS (Centre National de la Recherche
Scientifique) y dicta classe en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (EHESS) y en el Institut d’Etudes Politiques (IEP) en Paris. Sus libros incluyen
“Secularism Confronts Islam”, “Globalized Islam”, “The Politics of Chaos in the Middle East”, “The Search for a New Ummah” (Columbia University Press) “The Afghan-Pakistan Connection” (Mariam Abou Zahab).
Eren Güvercin es un periodista “freelance”
Traducción de Fernando Peregrín

El masón que murió en A Coruña



Fuente: El País

PABLO FERRI - Valencia - 16/08/2010



Corría el mes de abril de 1936 y España se tapaba la nariz para evitar el hedor de un golpe militar inminente. El débil Gobierno republicano comandado por Manuel Azaña desde febrero solo podía confiar en los más fieles para desactivar los primeros focos de una guerra civil que estallaría tres meses más tarde. En A Coruña, gran cantidad de militares contrarios al régimen ya ensayaban la insurgencia, por lo que Azaña decidió mandar a un hombre leal para controlar la situación; un soldado labrado en la guerra de Marruecos y ampliamente condecorado por el Estado. Se llamaba Gonzalo Tejero Langarita, jefe de la Guardia Municipal de Valencia y masón de cuarto grado. Su historia se conoce ahora gracias a un boletín de la Guardia Municipal de diciembre de 1936, rescatado de una subasta por Matías Alonso, de la fundación Societat i Progrés.



"Tejero nace en Zaragoza en 1893 y cuando tiene la edad necesaria se mete en la academia militar", relata el historiador Vicent Sampedro. "En 1916 le mandan a la guerra de Marruecos y a la vuelta, tras unos años, le destinan a Alcoi. Allí ocurren dos cosas que marcan su vida: le conceden la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y se inicia en la masonería". La condecoración le otorga un prestigio militar que ya no perderá, y en cuanto a su nueva afición, en la logia Patria Nueva, se convertirá en su forma de vida.


"Durante la República había unos 5.000 masones en España", cuenta Sanpedro, "no eran muchos, pero la crema y nata del republicanismo pertenecía a una logia u otra; en torno a un tercio de los 500 diputados de las cortes de 1931 eran masones". Este especialista en estudios de masonería valenciana lleva años detrás de la figura de Tejero. De hecho, ya escribió un libro en que trataba tangencialmente su figura, La masonería valenciana i les lotges accidentals durant la Guerra Civil.


El militar republicano escala rápidamente la jerarquía masónica. En 1933, dos años después de que el Gobierno de la República lo mande a Valencia de subjefe de la Guardia Municipal, accede a la denominación de Venerable Maestro de la logia. Es un gran ascenso, pues además alcanza el cuarto grado de masón y accede al Capítulo de Caballeros Rosacruces, un ente superior reservado a los privilegiados. Tan solo dos años más tarde, en 1935, formará parte del Consejo Permanente de la Gran Logia Simbólica de Levante, de enorme prestigio.


"En el año 1936 ya estaba bastante claro que iba a haber un golpe militar en España", explica Sanpedro. El Frente Popular había ganado las elecciones de febrero, pero Azaña apenas podía esquivar la tormenta prebélica. En abril, el presidente del Consejo de Ministros manda una compañía de guardas urbanos comandada por Tejero a A Coruña, a mantener el orden en las calles amenazado por los golpistas. Pocas semanas después, el general Francisco Franco se alza en rebelión con sus tropas y Tejero y sus hombres, sorprendidos en A Coruña, se lanzan a defender el Gobierno Civil de la ciudad. Seis días más tarde, el 25 de julio de 1936, muere fusilado tras gritar a sus captores: "Ahora, fuego". El comandante Quesada y el joven gobernador Francisco Pérez Carballo corren la misma suerte. A la mujer de este último, embarazada, la violarán y matarán los nacionales pocas semanas después. Se cumplen ahora 74 años de su muerte, las primeras víctimas de la Guerra Civil.

jueves, agosto 05, 2010

Escuela de Ciudadanos Libres

Las logias masónicas lucharon en Castilla y León por apoyar la entrada de las ideas democráticas y de igualdad en una región atrasada, conservadora y poco amable
02.08.10 - 01:03 -
ANTONIO CORBILLÓN VALLADOLID.


Se llamaban Unión Fraternal, Reforma, Moralidad, Porvenir o Progreso, entre otros muchos nombres. Toda una declaración de intenciones resumida en el frontispicio de sus denominaciones. Pusieron parte de las piedras del 'edificio republicano', el gobierno y el avance de las ideas. Eran los masones. Aún hoy, sepultados por una mitología excesiva, dada a situar su labor en las catacumbas de unas sociedades, las del siglo XIX y primera mitad del XX, dominadas por los poderes tradicionales (en especial la Iglesia católica, su encarnizado enemigo). Continuando con su línea de trabajos que ayuden a entender de dónde viene la sociedad de Castilla y León, Región Editorial ha publicado 'Logias y masones de Castilla y León. Siglos XIX y XX', un libro del que es autor el catedrático de Historia Social en la Universidad de Pau (Francia), Luis P. Martín.

Martín, salmantino de origen y que ya elaboró su tesis doctoral sobre la materia, completa un trabajo en el que ha sido clave todo el archivo de que dispone el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, así como otras fuentes documentales como los fondos del Gran Oriente Español o la prensa de los más de dos siglos en los que se desarrollan sus prácticas. Hay en este proyecto un intento de «equilibrar la historia y contar los esfuerzos de los que hicieron algo más que practicar el tópico de la sociedad agraria, conservadora y apegada al terruño», resume Martín.

A pesar de las dificultades documentales, ofrece una radiografía bastante completa en la que no faltan datos estadísticos, cifras y nombres de gran parte de las logias e incluso los orígenes de sus miembros. Así, se descubre que en los tiempos de esplendor de las prácticas masónicas (último cuarto del siglo XIX) llegan a contabilizarse unos 1.075 miembros en toda la región, así como docenas de agrupaciones.

Prejuicios

Pero dada la convencional demonización, incluso semántica de las palabras 'logia' o 'masón', ¿para qué servían sus actividades? En ellas, Martín atisba lo que podría entenderse como una «escuela del ciudadano», en la misma línea que trabajaron las sociedades de librepensadores o los sindicatos. «Los masones siempre fueron liberales, progresistas y republicanos» -continua el profesor Martín- , que insiste en quitarles sambenitos y juicios de valor: «he tratado de quitar el carácter partidista y no juzgo si eran buenos o malos». Incluso desmonta el tópico del carácter oculto de la labor de todas estas agrupaciones, que nacían y morían como setas en temporada.
En 'Logias y masones de Castilla y León' se descubre que era habitual un pasado masón en la vida de grandes prohombres de su tiempo. Dejando de lado prototipos como Sagasta, gran comendador y gran maestre, que presidió varias veces el gobierno en el último tercio de siglo desde el Partido Liberal, influyentes vallisoletanos como José Muro (efímero ministro de Estado y miembro de Templo de la Libertad) o Macías Picavea, baluarte del regeneracionismo educativo y social, tuvieron en su 'armario' un pasado barnizado de masonería.

Las ideas masónicas llegaron a España y a Castilla desde la frontera a lomos de las invasiones napoleónicas. Sus doctrinas y dogmas en favor de la libertad de pensamiento y conciencia o de valores como la tolerancia y la justicia proponía una «ruptura cultural, social y política» que la iba a convertir en blanco de ataques ante el permanente péndulo entre revoluciones y restauraciones políticas.

En todo caso, la falta de rastros documentales fue una tónica general durante la primera mitad del siglo XIX, a excepción de casos como la logia Pinciana de Valladolid que, en 1833, se reunía «frente a la puerta posterior de la Universidad de Valladolid, existe aún la casa en que los libreros de Santander tenían su comercio y, oculto entre los pisos de la misma, el templo más antiguo de aquella población».

Luis P. Martín ofrece datos relevantes como el protagonismo del segoviano Pedro Lázaro en la creación del Gran Oriente Nacional (algo así como la 'confederación' de logias del país). Sus actividades se multiplicaron en el país y en la comunidad tras su legalización en la Constitución de 1869.

De su progresiva implantación en la región en los tiempos de bonanza, el profesor Martín llega a registrar 21 logias (13 urbanas) en 1871, lo que prueba «una masonería más rural, lo que es una novedad, incluso a nivel nacional». En el cenit de este fenómeno social, por la región pulularon hasta 30 grupos masónicos, 10 de ellos en Valladolid.

De hecho, como principal núcleo, la ciudad fue «el motor regional de una implantación con redes en Burgos, Salamanca y Zamora», explica Martín en su libro. En Valladolid tuvo su sede la logia Reforma, el mayor núcleo masón con más de 90 miembros en sus momentos de esplendor y la primera que autorizó la entrada de mujeres.

Cabezas de turco

Formadas en su mayor parte por funcionarios, profesionales liberales y militares, su labor siempre cambiante y llena de altibajos, tuvo un final abrupto en la guerra civil, convertidos en «chivos expiatorios de los sublevados, a los que acusaban de todos los males de la sociedad española».

Tras escudriñar todo el material disponible, este catedrático concluye que la evolución de la masonería en la comunidad no deja de ser «una historia frustrada». Lógico en una tierra que «nunca fue un campo abonado». Tenía los cuatro antídotos básicos contra el 'veneno' masón: conservadora, de economía débil, decisiva influencia del clero y escasa movilidad social. Ese desfase constante con la sociedad que la rodea, convirtió a los masones en una «especie de avanzadilla». Ahora, tras treinta años de democracia, esa invisibilidad tampoco es que haya mejorado demasiado. «Todavía hoy día no es en absoluto visible en la sociedad profana», concluye Luis P. Martín.

martes, agosto 03, 2010

La sotana del Estado laico. La difícil separación Iglesia - Estado el caso de Chile

Autor: Vivian Lavín
Fuente: Radio UChile
Fecha: 31/07/2010
Desde hace más de 100 años que la Iglesia no era espetada de manera tan fuerte por un ministro de Estado como cuando Rodrigo Hinzpeter le dijo, hace unos días, que una propuesta de indulto estaba fuera de su competencia. ¿Qué pasó con la sempiterna influencia de la Iglesia Católica en el Chile del 2010?

Sebastián Piñera, el 11 de marzo de 2010, en momentos en que era investido con la banda presidencial frente al Congreso Pleno y le correspondiera hacer su juramento dijo, expresamente, “Lo juro” y no, “Lo prometo”. Esta simple frase denotó la profesión de una fe religiosa por parte del recién investido Presidente, a diferencia de sus antecesores en el sillón presidencial que de manera expresa demostraron su prescindencia a una iglesia en particular.

Ese “Lo juro”, no fue indicativo, por cierto, de que nuestra República se sostenga en una comunión Iglesia-Estado, a la manera de los Estados integristas islámicos, pero sí da cuenta de una estrecha relación entre el poder temporal y espiritual y cuya separación es muy reciente en la larga historia de la humanidad.

El laicismo: una negociación constante

La Historia de Chile de la construcción de un Estado laico fue un proceso paulatino que se dio durante el siglo XIX con hitos, como las denominadas “leyes laicas”, que crearon un Registro Civil, el Matrimonio Civil y los Cementerios Laicos, que datan de 1883-1884. “Después de la Guerra del Pacífico, el país se abocó al tema de la laicización de la sociedad que, si bien, no era una demanda inminente ni general, fue emprendida por los liberales de la época ante la necesidad de generar espacios públicos vitales para construcción de una sociedad civil”, dice la académica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e historiadora Sofía Correa Sutil.

El Presidente Santa María, impulsor de las leyes laicas, evita una separación expresa Iglesia –Estado en ese momento, “porque teme una revolución y además, requiere del apoyo de la Iglesia en otros flancos, como es la integración y unidad nacional, a través de una Iglesia también nacional, de los territorios recién conquistados en el norte de Chile producto de la reciente guerra”, explica.

La separación entre la Iglesia y el Estado en Chile, finalmente se produjo con Arturo Alessandri Palma, en un momento en que el Vaticano veía peligrar su poder frente al inminente avance de los sistemas totalitarios en orden internacional. De aquí que negociara con Mussolini un Concordato y se abriera a la posibilidad de ir avanzando en el mismo camino con otros países católicos. “Cuando los militares llaman de regreso de su exilio en Italia a Alessandri, es él quien trae la negociación en las manos y se la impone a la Iglesia chilena. Incluso el arzobispo de ese momento señala su molestia diciendo: El Estado se separa de la Iglesia, pero la Iglesia no se separa del Estado. Lo que se negocia, finalmente, es el financiamiento de la Iglesia por parte del Estado, con exenciones tributarias que se mantienen hasta el día de hoy”, explica la académica y autora del libro Con las riendas del poder. La derecha chilena en el siglo XX . Con estas prerrogativas, la Iglesia tomó a la educación como su arma de lucha y a los pocos años funda la Universidad Católica.

Sin embargo, la sociedad chilena continúa en un proceso de laicización donde la Iglesia Católica mantiene un determinante ascendente en materias que van mucho más allá de las cuestiones espirituales. Sus brazos políticos estaban en el Partido Conservador, un partido confesional que asumía la defensa de los intereses y perspectivas de la Iglesia Católica y luego, la Falange Nacional en 1939 y, el posterior, Partido Demócrata Cristiano, en 1957.

Muchos católicos, pocos fieles

Según los datos del Censo Nacional de Población de 2002, el 91 por ciento de la población mayor de 15 años declara pertenecer a alguna religión organizada y de ellos, un 70 por ciento se declara católico, en tanto, un 15,1por ciento se adscribe a las diversas iglesias evangélicas. Un escuálido 2,2 por ciento dice pertenecer a Iglesias como las Ortodoxas, al Judaísmo, Islam, Testigos de Jehová y Mormones. Estos porcentajes molestan a todo el universo extra católico, cuando es en razón de estos números la importancia y la voz que se les da en la convivencia republicana, muchas veces asignados por los medios de comunicación, donde los más poderosos están en manos de empresarios ligados al conservadurismo católico. De aquí que no sea extraño que durante los siglos XIX y XX, que los evangélicos, en sus diferentes versiones, hayan estado junto a masones y los partidos políticos no confesionales en la lucha por la construcción de una sociedad más laica.

“No creo equivocarme al afirmar que las mayores barreras para que las organizaciones religiosas se adapten a una convivencia y a una participación en la deliberación pública que sea coherente con la realidad de una sociedad laica y plural, se encuentran no tanto en su interior, como en su exterior: una clase política y unos medios de comunicación que no han terminado de adecuarse al país real”, acusa el Pastor Presbítero de la Misión “Iglesia Pentecostal”, Juan Sepúlveda, llamando la atención respecto del rol que juegan otros actores en el escenario democrático.

“Tienen razón los evangélicos cuando acusan la falta de una configuración de un espacio plural, puesto que es preocupante la distancia entre los representantes de la ciudadanía y la ciudadanía misma. Esto ha producido hoy una crisis de representatividad que está comprimida en el binominal que impide la pluralidad”, acusa la coautora del libro Ciudadanos en Democracia, Sofía Correa. “Son complicadas las relaciones entre la Iglesia y Estado- arremete-, puesto que implican permanentes negociaciones. Pensemos durante la dictadura, cuando la Iglesia fue fundamental como un espacio para la discusión política y para concertar a los actores del momento, pero al mismo tiempo, tenía un Vicariato Castrense, le daba la comunión a Pinochet y no excomulgó a nadie… por lo que son relaciones muy complejas”.

Indulto Bicentenario

Aunque el cardenal Francisco Errázuriz aparezca sonriente y diga que la negativa presidencial a la propuesta realizada por la Iglesia Chilena sobre el Indulto Bicentenario le parece una buena decisión, a todas luces esconde un enorme fracaso. La que hasta hace pocos años era considerada como la reserva moral de nuestra sociedad dada la dura lucha en favor de los derechos humanos durante la dictadura, se enfrenta con el profundo rechazo que concitó en la población la iniciativa de la Conferencia Episcopal, por su parte, y las Iglesias Evangélicas, por el suyo. La más palpable muestra de que algo cambió en Chile, en muy poco tiempo, tan rápidamente que ni ellos pudieron percatarse de lo impopular que sería abogar por una reconciliación nacional indultando sin distingos a quienes sufren penas de cárcel.

¿Qué sucedió con el prestigio e influencia de la Iglesia Católica? “Yo diferenciaría prestigio de influencia, aunque ambas han sufrido un deterioro por procesos mundiales y locales. Las razones las atribuiría, primero, a un creciente proceso de secularización de la sociedad chilena y luego, al terrible menoscabo producto de las acusaciones por abusos de menores, tanto en Chile como en el exterior”.

La influencia actual de la Iglesia también depende de los ámbitos de los que se trate, puesto que es innegable que su voz cala hondo en temas valóricos, como el aborto. Sin embargo, hay otros en los que los mismos actores políticos no están dispuestos a que participe como lo hizo en el pasado. Fue el mismo ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, en un hecho inédito de nuestra Historia republicana de los últimos cien años, quien le marcó la cancha a la Iglesia diciéndole que el de los indultos era un ámbito fuera no era de su competencia.

“Me gustó mucho la declaración del ministro Hinzpeter –dice el recientemente elegido Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Luis Riveros-. La Iglesia tiene sus asuntos y eso es naturalmente así”.

“Después de más de 40 años de continuado estudio y meditación sobre la Iglesia (mi campo de especialización) sospecho que ha llegado el momento crucial para ella: o cambia valientemente, encuentra así su lugar en el mundo moderno y metaboliza el proceso acelerado de globalización, y ahí tendrá mucho que decir, o se condena a ser una secta occidental, cada vez más irrelevante y vaciada de fieles”, afirma el teólogo Leonardo Boff, en un reciente artículo titulado Dónde está la verdadera crisis de la Iglesia. Palabras que pueden caer en el vacío si es que la institución no se abre a escuchar ni lo que dice su enorme grey a través del rechazo al indulto. Con todo, el grito que se escucha desde lejos, es como lo sostiene el sacerdote marianista, José María Arnaiz, en el título original de su columna publicada en la revista religiosa Vida Nueva: Reforma, ya.

El desafío de la Iglesia Católica frente al Estado chileno es cómo realizar estos cambios que parecen tan necesarios sin por ello dar muestras de debilidad que le hagan perder influencia en la sociedad. Queda por verse de qué manera se adecua a los nuevos tiempos y cómo el actual gobierno la recibe.